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Archivo de la categoría: Poemas
Si ésta fue la cosa
De la forma al sentido
hay una derivación peligrosa.
Del pálpito al retoque,
una influencia ensordecedora.
Escribo pues metabolizo
y, en este difuso grafito,
se me olvida si ésta fue la cosa.
Disfruto aunque me preocupe
de la evidencia que se disloca
y, en tal ejecrcicio de enfoque, mamo de una teta de la loba. Éste es un sabor adquirido, por lógica, más que vivido que recuerda a lengua de Roma.
y, en tal ejecrcicio de enfoque, mamo de una teta de la loba. Éste es un sabor adquirido, por lógica, más que vivido que recuerda a lengua de Roma.
Publicado en Pensamientos, Poemas
Dóciles dimensiones
Con nervio palpo la libreta,
dudo si funciona, si asienta,
inspiro buscando condensar
una corazonada certera.
Aprieto ansioso el bolígrafo, lo toco como medalla de santo. Es superstición, superstición y son doctrina estas letras.
Concreto un mapa en el papel, me fascinan sus dóciles dimensiones, también es más lento que decir, y con trazos las cosas se acercan.
Troto en una cuartilla de acera ordenada, pulcra y seca. Resuena el pisar esa vía nueva que, aunque opaca, transparenta.
Aprieto ansioso el bolígrafo, lo toco como medalla de santo. Es superstición, superstición y son doctrina estas letras.
Concreto un mapa en el papel, me fascinan sus dóciles dimensiones, también es más lento que decir, y con trazos las cosas se acercan.
Troto en una cuartilla de acera ordenada, pulcra y seca. Resuena el pisar esa vía nueva que, aunque opaca, transparenta.
Publicado en Pensamientos, Poemas
Etiquetado Seguimos poetizándola. Qué alivio.
Pota en Nueva York
Muerdo chocolatinas y uso tapones para dormir,
miro a los negros con miedo y no bajo del ascensor,
me magullo la boca y el espiritu al imitar su habla,
me la lleno con ansia y podria echar la pota en Nueva York.
Que el dolor a la traicion de tantos anios punkys
solo sirva para hacerme mas fuerte, no transgresor.
El poema me ensenia a saborear lo querido y lo odiado
y entre tanto deleite y placer podria echar la pota en Nueva York.
Amigos bocapocistas, nuestro amor, y no quiero reir,
es una responsabilidad, un gentil y altruista servicio,
tambien es que mi pluma tiene vicio, entre sorrys,
encuentro un banio en mi escrtio y podria echar la pota en Nueva York.
Tus sabrosos burbons. El colosal Cerro. Gringal. Madrid.
No hay comparaciones, ni trajes a medida. Solo estupor.
La cara de tonto esta’ en la presentacion y en la bienvenida.
De comer: hamburguesa con cocido. Echare’ la Pota en Nueva York.
En ella me esparzo, toco tierra tras tan mareantes subidas,
me vanalizo para entenderme y quitarme desilusiones y resquemor.
No me juraran la muerte, ni me buscaran para darmela por ser poeta.
Prefiero estar extendido en esta larga acera como Pota en Nueva York