Hola amigos y amigas,
Aquí de nuevo el Kevin, si, ese que lleva desaparecido tanto tiempo. Pues bien, mi intención es continuar así otro añito más. Vamos a ver si se cumplen mis pretensiones. El motivo no es otro que el encontrarme terriblemente agusto aquí y encontrar cada día más interesante la ciudad -por descontado lo feliz que me hace compartirlo en un singular face to face con Nana.
La culpa la está teniendo el verano, maravilloso en esta ilustre ciudad, cuando ésta parece llegar a concretarse en su identidad más soñada, muy distante de su versión más casposa que parece relacionarse con la Navidad. Suerte que no estuve aquí para verlo.
Hay muchas y muy interesantes cosas que hacer y, por suerte, bastantes de ellas gratis. El escenario exótico, además de la calidad y rareza de los eventos, más la ya mencionada gratuidad cristaliza aquel tan morisco-hispánico “bueno, bonito, barato”. Los gringos seguramente lo llamarían el lema de “las tres Bs”.
Estamos yendo al cine al aire libre en enclaves espectáculares, sobre todo, Bryant Park, situado tras la New York Public Library en Midtown y a unos pasos de Times Square. El parque parece uno de esos jardines señoriales del s.XIX pero está rodeado de rascacielos de formas caprichosas y colores cielo y aguamarina, tonos naturales muy en consonancia con el verde de las enormes arboledas. Tiene un cesped central donde la gente hace picnic esperando a que la película empiece. También hay sillas y mesas públicas y, no, amigos, nadie las roba.
También hemos hecho turismo. Cogimos un ferry a Governor´s Island, una isla en la Bahía de Manhattan en donde dar un paseo en bici muy agradable. Tuvimos la suerte de tener un trío de swing haciendonos la comparsa, incluso en el viaje de vuelta en el propio ferry.
También he subido, por fin, al Empire State Building y, aunque estaba hasta la bandera, es verdad que impresiona. Pense en cómo es posible que algo tan irregular como una isla, donde el litoral lo es casi todo, pueda regirse por la guía de la escuadra y el cartabón, por esa regularidad que a la vez se muestra tan desconcertante. Las sensaciones al estar allí arriba, aún muy esperadas o anticipadas, no dejan de darte perspectiva. Es quizás eso lo que tiene el poder de la visión, del visualizar, como desde las atalayas, si bien mis intenciones son mucho más pacífcas: te da la opción de juzgar, de ordenar, de categorizar.
De vez en cuando, hemos ido a algún concierto. La variedad es importante. Se ve que es una ciudad con mucha cultura musical. Desde los repertorios de los músicos del metro ya se puede intuir. Ayer mismo fuimos a un concierto en una nave reutilizada y oímos un par de grupos que hacían una música muy innovadora y con mucha calidad. La gente se atreve a probar cosas en el escenario, sin ningún sentido del ridículo, creyendo en lo que están haciendo independientemente del resultado. Por eso hay mucha cultura de música underground, por que hay espacios en los que te permiten hacer esos experimentos. De hecho, uno de los grupos que vi ayer no podría calificarse de otra manera que con la palabra experimento. Menudos tronas, eso sí, muy divertidos.
Pero no sólo estamos asistiendo a grandes espectáculos, también estamos cenando con amigos, yendo a fiestas en azoteas desde las que ver toda la ciudad por la noche. Estamos haciendo amistades, y creo que buenas. De hecho, todo apunta a un buen futuro. Tan bueno, como el futuro nacimiento del hijo de unos amigos. Es la primera vez que alguien cercano espera un bebe, y creo que tendremos el privilegio de asistir a ello desde muy cerca.
Como percibireis en mi entusiasmo, estoy viviendo un romance de verano, aunque la mayoría del tiempo este escribiendo mi tesina. En esos ratos que salgo, me acuerdo en muchas ocasiones de muchos de vosotros y estoy seguro de que os gustaría ver las cosas que estoy viendo. Os ánimo, de nuevo, a que vengais a visitarme el año que viene. Éste quizas ha sido demasiado turbulento como para hacer planes.
Cómo últimamente, os dejo con un reportaje fotográfico. Los prometidos rascacielos, llegan. Desde ellos hay preciosas vistas. Las vistas hacia adelante de un sorprendente Summer Romance.
Hasta pronto
- Niña luciendo regalos de cumple
- Manhattan downtown desde el Ferry
- Trio de swing en el Ferry
- Bryant Park open air cinema
- Picnic en Bryant Park
- Rascacielos y venga y pimba
- Edificio Chrysler y Torre Trump
- Niño echando un vistazo
- Nana con vistas









