Edu es Kevin

Entradas clasificadas como ‘La ciudad’

Summer Romance: la City en verano y las vistas.

Julio 25, 2009 · 14 comentarios

Hola amigos y amigas,

Aquí de nuevo el Kevin, si, ese que lleva desaparecido tanto tiempo. Pues bien, mi intención es continuar así otro añito más. Vamos a ver si se cumplen mis pretensiones. El motivo no es otro que el encontrarme terriblemente agusto aquí y encontrar cada día más interesante la ciudad -por descontado lo feliz que me hace compartirlo en un singular face to face con Nana.

La culpa la está teniendo el verano, maravilloso en esta ilustre ciudad, cuando ésta parece llegar a concretarse en su identidad más soñada, muy distante de su versión más casposa que parece relacionarse con la Navidad. Suerte que no estuve aquí para verlo.

Hay muchas y muy interesantes cosas que hacer y, por suerte, bastantes de ellas gratis. El escenario exótico, además de la calidad y rareza de los eventos, más la ya mencionada gratuidad cristaliza aquel tan morisco-hispánico “bueno, bonito, barato”. Los gringos seguramente lo llamarían el lema de  “las tres Bs”.

Estamos yendo al cine al aire libre en enclaves espectáculares, sobre todo, Bryant Park, situado tras la New York Public Library en Midtown y a unos pasos de Times Square. El parque parece uno de esos jardines señoriales del s.XIX pero está rodeado de rascacielos de formas caprichosas y colores cielo y aguamarina, tonos naturales muy en consonancia con el verde de las enormes arboledas. Tiene un cesped central donde la gente hace picnic esperando a que la película empiece. También hay sillas y mesas públicas y, no, amigos, nadie las roba.

También hemos hecho turismo. Cogimos un ferry a Governor´s Island, una isla en la Bahía de Manhattan en donde dar un paseo en bici muy agradable. Tuvimos la suerte de tener un trío de swing haciendonos la comparsa, incluso en el viaje de vuelta en el propio ferry.

También he subido, por fin, al Empire State Building y, aunque estaba hasta la bandera, es verdad que impresiona. Pense en cómo es posible que algo tan irregular como una isla, donde el litoral lo es casi todo, pueda regirse por la guía de la escuadra y el cartabón, por esa regularidad que a la vez se muestra tan desconcertante. Las sensaciones al estar allí arriba, aún muy esperadas o anticipadas, no dejan de darte perspectiva. Es quizás eso lo que tiene el poder de la visión, del visualizar, como desde las atalayas, si bien mis intenciones son mucho más pacífcas: te da la opción de juzgar, de ordenar, de categorizar.

De vez en cuando, hemos ido a algún concierto. La variedad es importante. Se ve que es una ciudad con mucha cultura musical. Desde los repertorios de los músicos del metro ya se puede intuir. Ayer mismo fuimos a un concierto en una nave reutilizada y oímos un par de grupos que hacían una música muy innovadora y con mucha calidad. La gente se atreve a probar cosas en el escenario, sin ningún sentido del ridículo, creyendo en lo que están haciendo independientemente del resultado. Por eso hay mucha cultura de música underground, por que hay espacios en los que te permiten hacer esos experimentos. De hecho, uno de los grupos que vi ayer no podría calificarse de otra manera que con la palabra experimento. Menudos tronas, eso sí, muy divertidos.

Pero no sólo estamos asistiendo a grandes espectáculos, también estamos cenando con amigos, yendo a fiestas en azoteas desde las que ver toda la ciudad por la noche. Estamos haciendo amistades, y creo que buenas. De hecho, todo apunta a un buen futuro. Tan bueno, como el futuro nacimiento del hijo de unos amigos. Es la primera vez que alguien cercano espera un bebe, y creo que tendremos el privilegio de asistir a ello desde muy cerca.

Como percibireis en mi entusiasmo, estoy viviendo un romance de verano, aunque la mayoría del tiempo este escribiendo mi tesina. En esos ratos que salgo, me acuerdo en muchas ocasiones de muchos de vosotros y estoy seguro de que os gustaría ver las cosas que estoy viendo. Os ánimo, de nuevo, a que vengais a visitarme el año que viene. Éste quizas ha sido demasiado turbulento como para hacer planes.

Cómo últimamente, os dejo con un reportaje fotográfico. Los prometidos rascacielos, llegan. Desde ellos hay preciosas vistas. Las vistas hacia adelante de un sorprendente Summer Romance.

Hasta pronto

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Coney Island y emociones fuertes

Mayo 25, 2009 · 4 comentarios

Hola amigos,

Ya llegó el verano (ya llegó la fruta y el que no se agache…). A Nana le han dado vacaciones en la Uni, a mi me toca pringar. Bueno, ella empezará a trabajar de becaria en una Fundación para las artes, mientras yo sigo con mi investigación. De hecho, estas últimas semanas han sido de aupa, yo he formalizado la solicitud de beca que, quien haya pasado por ese trance lo sabrá, es un trago; y Nana tenía que entregar sus trabajos finales. Le han salido muy bien y le han puesto As (los sobresalientes para los gringos).

Para relajarnos tras semejantes esfuerzos, hemos llevado unos días más tranquilos acudiendo a eventos sociales como una inauguración de una exposisción de un amigo. Pero el plato fuerte fue nuestra visita a Coney Island. Este es un sitio realmente americano en esencia. Es una feria, con sus atracciones y puestos, durante todo el año y en frente de una de las playas del sur de Brooklyn.

Es muy conocido en todo el país y más allá. Tiene el extraño honor de acoger el concurso mundial de ingesta de perritos calientes, que en la última década ha sido dominado por el nipón Kobayashi, actualmente depuesto por un gordo negro que no me acuerdo como se llama (resalto su color y sus hechuras por el impacto al compararlo con el delgado japonés).  El “evento” lo organiza un “restaurante” franquicia llamada Nathan´s que lleva abierto desde 1916. Si amigos, no es que los gringos se hayan vuelto locos de repente, llevan así un rato.

El recinto también tiene sus típicos puestos regentados por esos astutos señores sin escrúpulos que engañan a padres de familia (delante de sus señoras) y adolescentes (delante de la chica que quieren conquistar consiguiéndole un peluche). Cómo a mi me incanta reconquistar a mi chica, jugue a un par de esas cosas, incluida la prueba esta del martillo. Por su puesto, no gane nada, e incluso en un lance del martillo, me lo pase por encima del caboto, para coger impulso, y no pude rebasarlo limpiamente. No me dolío nada más que el ridículo.

También allí hay rollercosters o montañas rusas (me pregunto si un tal Davydenko vino a España en el siglo diecinueve con dos inventos bajo el brazo: el ya mencionado, y una asquerosa ensalada). Era antiquísima, de madera y bastante grande, como la de las pelis. No montamos porque Nana no lo veía claro. En lo que sí que montamos fue en la noria. Era especial porque no sólo tenía habitáculos fijos si no también móviles que hacían un balanceo por unos raíles extra según se iban moviendo. Nosotros montamos en los normales porque Nana  lo seguía sin ver claro.

Pasamos un rato en la playa, más sucia que la de Torrevieja. Lo prometo, hemos hallado un nuevo baremo.

También pedimos un deseo en una máquina muy parecida a la de BIG (la peli) aunque en este caso no era un señor árabe el que concedía el deseo sino una gitana. Intento encajar esto como escena cotidiana española y pienso en pillar porros¿verdad? También pienso en lo improbable que sería ver la del señor árabe ahora en EE.UU.  De cualquier modo, siguiendo una tradición que empezó el Joey, quien me diga cómo se llamaba el señor o la máquina que concedía el deseo de ser mayor  a Josh Baskins (interpretado por Tom Hanks en su version crecida) en BIG, será invitado a una cerveza en Madrid a mi vuelta.

Bueno, al final, en tres horas y pico estuvimos saciados de tantas emociones fuertes, así que nos fuimos a casa. Os dejo con las fotos de la visita.

Un beso

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Shotgunning beer, el rito de iniciación

Abril 16, 2009 · Dejar un comentario

Hola amigos,

os voy a ofrecer imágenes del rito de iniciación al que fui sometido este domingo, Domingo de Pascua, o en terminología americana Easter. Fuimos a cenar a casa de Derek, un amigo americano de la universidad de Nana, un tipo encantador. Alego esto porque, después de ver las imágenes, pensaréis que vuestros prejuicios sobre los yanquis no han hecho otra cosa que ratificarse, pero aquello era un acto de reírse de esos propios prejuicios que ellos también tienen para consigo mismos.

El rito en sí es el Shotgunning Beer que consiste en beberse una lata de cerveza en cuestión de segundos utilizando un truco bastante sencillo y divertido. Se coge la lata, se hace un agujero apuñalandola con un cuchillo. Se agranda el agujero a lo destripador, se pone la boca en el agujero, y se abre la lata. Por la misma lógica del mecanismo de un botijo, por un agujero entra el aire y por el otro sale el líquido, la lata se te vacía en la boca en tres segundos.

Esta guapo, es como aquellos años punkis en el cerro, no hace falta especificar, ¿verdad, amigos?

Bueno, también hicimos el famoso Egghunting que consiste en descubrir huevos de chocolate cubiertos de plástico, si no que guarrada, por toda la casa y quien caze más gana. Gané yo , pero deje que una gringa me empatara chivándole donde estaba el último, en síntoma de agradecimiento por enseñarme tantas cosas en un día.

Bueno, os dejo con las fotos, y sigo estudiando que me lo merezco.

Mua

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Halloween

Noviembre 3, 2008 · 10 comentarios

Hola amigos.

El viernes pasado fue Halloween, y ¿cómo no voy a hacer un reportaje estando en gringal?

En realidad, no he paseado demasiado por las calles para hacerlo. Aunque os puedo decir que sí se nota muchísimo en la decoración de las edificios y que aquí se disfraza todo el mundo, padres e hijos. Ah! y puedes ponerte ciego de caramelos y chocolatinas gratis.

Pero yo he ido a un sitio en el que sabía que iba a pescar fotos de antemano. Nos lo recomendó, de nuevo y entre muchas otras cosas, la compañera alemana de Nana, Suzanne.

Se trata de una casa pegada a la de Suzanne la cual su dueño decora espectacularmente todos los años. El tipo compra toda la parafernalia el día después de Halloween, porque está todo en rebajas por ser fuera de temporada, y lo guarda para el año siguiente. Muy previsor el tío. Sí, o un puto friki.

Toda la familia colabora y algunos vecinos más. Pero consiguen que todo el vecindario se acerque a su casa a echar un ojo, y aprovechan para intentar asustar a la gente (aquellos que conozcan en propias carnes mi afición a dar sustos se imaginará la envidia infantil que siento).

Pues nos acercamos allí antes de cenar en casa de Suzanne y éstas son las fotos. Disfrutadlas.

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Sión: In the guetto.

Octubre 11, 2008 · 7 comentarios

Hola de nuevo.

 

La experiencia de buscar piso, como ya habéis comprobado, puede ser muy enriquecedora si caminas para conocer el entorno de los apartamentos.

Ayer estuvimos en un enclave conocido como Clinton Hill, que es un espacio entre tres barrios grandes: Williamsburg, al norte; Bedford-Stuyvesant, al sur; y Fort Green, al oeste. Todo dentro de Brooklyn.

Bueno, este barrio tiene algunos pisos de protección oficial, canchas para que los residentes se dediquen a actividades saludables y benificiosas para todo amante del baloncesto, y algunas naves industriales donde estos expatriados de Manhattan puedan trabajar. Y, por supuesto, típicas casas americanas estilo railroad o Browstone (aquí queda eso, documentaos).

Esta es su fisonomía, pero como todo barrio próximo a Manhattan sus habitantes están cambiando hacia, como el tipo que nos enseñó el piso decía, jovenes profesionales. Pues eso, gente de bien, ¡maldita sea!

La gentrification, o aburguesamiento de los barrios populares, es un proceso lo suficientemente lento como para pasar desapercibido pero tan rápido como la burbuja inmobiliaria que conlleva. Evidentemente explotará, con Dios sabe qué estrepitosas consecuencias. Porque, ¿de verdad hay tanto joven trabajador?, ¿hay dinero suficiente para que tantos vivan “bien”? y ¿dónde se van a ir a vivir los negros?.

El paso del tiempo y de la historia, con sus conflictos e interrogantes, se hace muy presente en esos barrios periféricos. Pero amigos, hay lugares que han decidido aislarse de todo esto, eligiendo un lugar tan inapropiado como cinco calles más arriba de Clinton Hill.

Decidimos dar un paseo por Bedford Avenue hacia el norte. Ésta es una avenida de desarrollo norte-sur que se extiende por toda el lado noroccidental de Brooklyn, y que une los barrios de Clinton Hill, Williamsburg y Greenpoint, el más norteño.

El paseo nos supuso un viaje de una primera sensación de curiosidad a un cierto estado de opresión. Ya en Clinton Hill vimos a miembros de esta cerrada comunidad que ha decidido llevar una vida al margen de todo en pleno Brooklyn. Estos individuos, siendo los más visibles los varones, son judíos, pero no de cualquier tipo, sino sionistas, una rama un tanto más radical de los hebreos que hay por todo el mundo.

Lo más fácil para describirlos será decir que se aproximan mucho a nuestra idea de un rabino. Son señores con indumentaria negra, habitualmente un chaquetón, con pantalones pesqueros negros, o leotardos blancos si se prefiere, con camisa impoluta blanca. Llevan también zapatones negros de hebilla de corte dieciochesco.La cabeza la llevan amueblada con un sombreo en forma de tarta de pelo de algún animal. Suelen llevar barbas, y como detalle significativo y diferenciador esas patillas larguísimas y con tirabuzones que hasta los niños más pequeños lucen.

Estos señores se pasean de la mano con sus hijos varones, mientras que es más dificil ver chicas o mujeres. Ellas visten un falda negra larga, un camisa blanca y una chaqueta de lana gris. El pelo suelen llevarlo tapado con un tocado de pañuelo que recuerda un tanto al turbante hindú. A las niñas también se las puede ver mirando a la calle desde unas ventanas-balcón-jaula, que son muy habituales en este barrio. Las ventanas son como jaulas que sobresalen un tanto del edificio y puedes ver como las niñas se sientan en ellas dejando sus piernas colgar mientras agarran los barrotes.

Dimos un paseo de más de media hora, y fue espectacular. Manzanas y manzanas de un barrio que parecía tener un muro imaginario alrededor. No vimos otras personas que no se ajustaran a la descripción que antes he ofrecido, excepto algún caso de mujer joven que faltaba al tocado de pañuelo y que vestían vestidos largos y formales estilo años cuarenta.

Las letras de los edificos estaban en hebreo, las numerosas escuelas hebreas lucían también estos monolingües letreros, los innumerables autobuses de estas escuelas seguían el mismo patrón. Había muy pocos comercios y evidentemente sólo lucían letreros en hebreo. Como ya he dicho de la primera impresión de fascinación pasamos a sentirnos un poco oprimidos. No era que clavaran sus miradas en nosotros, sino que evitaban mirarnos.

Fue un largo paseo en el que parecíamos intrusos aunque, imagino que para mantener una burbuja tan grande como ésa, sus habitantes deben ser discretos, nunca se debe dar la alarma.

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Más detalles

Octubre 11, 2008 · 2 comentarios

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In the Guetto: del hipster al latin king.

Octubre 6, 2008 · 11 comentarios

Hola amigos.

EL sábado, después de ver ese gran Barça-Atleti en un bar de Brooklyn, decidimos explorar las diferentes barrios de este territorio. Donde estuvimos disfrutando de semejante goleada es un barrio alternativo que se llama Williamsburg, muy cerca de Manhattan. Pues, como todo barrio alternativo que se precie es caro y competido, además de unas nauseas incontrolables de ver tanto gafapasta, alternaguay o hipster, que es el término que se utiliza aquí. Los hipsters van vestidos de modernos: pantalón pitillo, camisas retro, sombreros de cualquier material pero pequeños, y gafas de pasta. Pero no cualquier gafa de pasta, aquí en New York llevan mis gafas de sol, esas que también lucía Roy Orbison, pero también sin ser de sol, osea misma montura para las gafas de ver, como el amigo feo de Aquellos maravillosos años. Menos mal que las perdí antes de volar aquí porque si no hubiera sido rápidamente clasificado. Esas gafas de pasta son de todos los colores, y en los casos más radicales se combinan con palestinos. Sí, amigos. Yanquis luciendo pañuelos palestinos, creo que hay una iniciativa de las comunidades sionistas para llevar el tema al congreso. Es broma.

Bueno, pues depués de esta experiencia defraudante nos experaba otra. Ración doble.

Fuimos a revisar cómo es la noche en un barrio, Bushwick o East Williamsburg, en el que vimos un piso muy majo y que nos habían elegido entre todos sus pretendientes: una pareja con el marido en paro y una madre soltera con dos niños.

El barrio está flanqueado por una zona industrial importante. De hecho, tiene dos salidas de metro que dan a unos cruces de calles en los que sólo ves grandes naves y almacenes, algo no muy agradable. Por el día tiene su aquel, pero por la noche aquello es un  guetto latino. Guaca mericonson, chuchi pa mi chupi pa ti. Ésta es su banda sonora. Además saliendo bien  cargada de decibelios incluso de una frutería, la virgen. Que me dirás para qué quieres escuchar la lambada mientras compras acelgas.

Sus habitantes, puerto riqueños, mexicanos, ecuatorianos, han abandonado sus ropajes tradicionales para ponerse todos ropa de la talla XXL del tipo baloncestistica gangsta. Había sus coches tuneaos, sus nens contra la pared mirando a quien pasaba, su hombre en camiseta de tirantes interior fumándose un piti y con cumbias a todo ritmo (éste último ser era el inquilino del piso contiguo al “nuestro”).

Después de valientemente dar dos o tres vueltas y no encontrar ningún bar ni restaurante que cambiara el panorama, decidimos huir. Hemos pensado que mejor no nos quedamos ese piso, y que esperaremos más en este tan bonito y barato que tenemos ahora.

Es acojonante la segregación social que hay aquí.  No se mezclan demasiado churras con merinas. Hay barrios hipster, latino, judio, negro, italiano, polaco, chino, pijo, universitario (pijo también), financiero, etc.

La conclusión final era que nos gustaba más el barrio hipster, porque es más seguro y tal. Sus costosos y vergorzantes bares son tan inaccesibles como los bares y fruterias de  salsa y cumbia, pero quizás en Williamsburg sea más fácil aprender inglés que en el guetto latin king.

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Imágenes que me han chocado

Octubre 1, 2008 · Dejar un comentario

Sólo son unas pocas pero añadiré más. Está claro que hay cosas más interesantes en NY.

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